TIROIDES
La glándula tiroidea o tiroides es un órgano situado en la parte anterior del cuello, con forma parecida a una mariposa. Su función es fabricar, almacenar y liberar hacia la sangre las hormonas tiroideas, que participan en muchas funciones del cuerpo, como el mantenimiento de la temperatura corporal, la utilización de la energía y, en general contribuyen a que otros órganos, como el cerebro, el corazón o los músculos funcionen correctamente.
Es importante saber que se pueden tener enfermedades o problemas variados en esta glándula, como en otras partes del cuerpo, siendo sus manifestaciones, diagnóstico y tratamiento diferentes también. Estos problemas incluyen alteraciones de su funcionamiento: hipo e hipertiroidismo, bocio, tiroiditis, cáncer…
Los endocrinólogos somos los especialistas en todos estos problemas , aunque algunos de ellos, sobre todo a largo plazo, pueden ser también manejados por los médicos de atención primaria.
HIPOTIROIDISMO
Es la situación que ocurre cuando la glándula tiroidea no produce suficiente cantidad de hormonas.
La causa más frecuente en nuestro medio es autoinmune, al desarrollar el sistema inmunitario de algunas personas y por causas no del todo conocidas , anticuerpos que reaccionan contra partes del tiroides, causando inflamación en la glándula. Otras causas frecuentes son los tratamientos usados para solucionar otros problemas del tiroides como la cirugía o el radioyodo.
Cuando es grave, se producen unos síntomas como cansancio, tendencia a tener frío, calambres musculares, hinchazón, sequedad de piel…Hoy en día, sin embargo y debido a la enorme cantidad de análisis que se realizan, la mayoría de los hipotiroidismos que se diagnostican son muy leves y muchas veces no llegan a producir síntomas. Algunas de estas manifestaciones, por otra parte, son muy frecuentes también en personas sin problemas de tiroides. Así que, si las alteraciones analíticas son pequeñas, hay que ser prudentes a la hora de atribuir estos síntomas al hipotiroidismo, porque se pueden crear falsas expectativas con el tratamiento y frustración cuando no mejoran.
El tratamiento se hace tomando levotiroxina en comprimidos, que es como la hormona tiroidea natural, pero sintetizada en un laboratorio y disponible en múltiples posologías. Para saber la cantidad que necesita cada uno hay que hacer análisis de sangre de control para ajustarla.
Es importante decir que las formas más leves no siempre necesitan recibir tratamiento y a veces mejoran espontáneamente o incluso desaparecen.
Cuando el tratamiento está indicado, salvo en algunas circunstancias especiales, como puede ser el embarazo, suele ser necesario mantenerlo a largo plazo.
Una vez que las hormonas se normalizan con el tratamiento, los síntomas, si los había y realmente eran debidos al hipotiroidismo, van mejorando hasta desaparecer.
HIPERTIROIDISMO
Ocurre cuando la glándula produce y libera hormonas tiroideas en excesiva cantidad.
La causa más frecuente es también autoinmune, conocida como Enfermedad de Graves-Basedow. También puede ser debido a nódulo/s que funcionan sin control, a la toma de algunos medicamentos…
Dependiendo de la magnitud de la alteración analítica, la causa y otros factores, puede cursar desde sin síntomas evidentes a pérdida de peso , aumento de la frecuencia cardíaca, palpitaciones, mala tolerancia al calor, sudoración excesiva…pudiendo producir una alteración importante del estado general.
Hay varios tratamientos posibles, según la causa, gravedad, preferencias personales…y es frecuente que un mismo pacientes precise varios a lo largo del seguimiento, pero de modo muy general, los más frecuentes comprenden los medicamentos llamados “antitiroideos” y el radioyodo.
Algunas veces, la enfermedad tiroidea, especialmente la autoinmune, puede cursar a lo largo del tiempo con fases de ambos problemas en la misma persona , ya sea de forma espontánea (raramente) o como resultado de los tratamientos utilizados (por ejemplo, hipotiroidismo como consecuencia del radioyodo usado para curar el hipertiroidismo).
BOCIO/NÓDULOS TIROIDEOS/CÁNCER DE TIROIDES
Se denomina bocio al tiroides aumentado de tamaño. Las causas más frecuentes en nuestro medio son la enfermedad autoinmune (que suele producir un aumento leve-moderado y más bien difuso de la glándula, a veces temporal) y, sobre todo, la existencia de nódulos.
La presencia de nódulos en el tiroides, cuando se acompaña, como es la situación más frecuente, de unas hormonas tiroideas normales en los análisis de sangre, no puede producir ningún síntoma general como cansancio, irritabilidad, aumento de peso… Salvo que sean muy grandes o que crezcan de forma importante hacia el tórax, donde el espacio es más limitado que en el cuello, tampoco suelen producir síntomas compresivos , aunque algunos pueden llegar a ser realmente grandes.
Cuando se detectan nódulos en el tiroides, lo más importante es distinguir los benignos (la gran mayoría) de los malignos. Para esto es esencial el estudio de los nódulos, mediante ecografía. Esta técnica ayuda a estimar el riesgo de malignidad de los mismos y a seleccionar , según determinadas características , unidas al tamaño, aquellos nódulos que deban estudiarse mediante punción con aguja fina (PAAF) para obtener una muestra citológica y analizarla los anatomopatólogos. La citología define unas categorías precisas de riesgo de malignidad y es esencial para decidir la actitud a seguir.
Hay varios tipos de cáncer de tiroides. Afortunadamente el más frecuente, el diferenciado y, en particular el denominado carcinoma papilar (>80% de los nódulos malignos), suele tener muy buen pronóstico, presentando la mayoría de pacientes una excelente supervivencia a largo plazo. Una minoría de los papilares y de otros tipos de tumores, sí pueden tener sin embargo, un comportamiento más agresivo.
Hoy en día, la mayoría de las personas que consultan por nódulos en el tiroides, lo hacen porque se los han detectado de forma causal en pruebas de imagen (TAC, ecografías, Resonancias…) realizadas por otros motivos, sin haber percibido antes su presencia. Con la mejoría de la resolución de las técnicas y su uso progresivamente más generalizado, son cada vez más frecuentes . Esto supone un verdadero reto para su manejo, porque la enorme mayoría de estos nódulos no van a producir ningún problema significativo, pero se dedican muchísimos esfuerzos y recursos a estudiar estos nódulos para intentar diferenciar aquellos de los pocos que sí pueden ser más problemáticos y requerir tratamientos, que tampoco están exentos de complicaciones.
En todo el mundo , y en particular en algunas regiones (sobre todo en aquellas con mayor presencia de sistemas de seguros de salud privados) se ha vivido en las últimas décadas un aumento muy importante en la tasa (“epidemia”) de cánceres de tiroides que se detectan, en gran medida a expensas de tumores papilares muy pequeños y muy poco agresivos, cuyo tratamiento quirúrgico no está siempre claro que sea realmente beneficioso para el paciente. Esto es debido a que parece que, sobre todo en edades avanzadas, la presencia de pequeños carcinomas papilares de tiroides es relativamente frecuente, pero la mayoría de estos tendrían un carácter indolente y no llegarían a causar problemas incluso sin tratarlos. Además, la PAAF puede dar resultados no valorables, o dudosos con cierta frecuencia también , y esto puede llevar a cirugías realmente innecesarias en nódulos que finalmente resultan ser benignos. Teniendo en cuenta la frecuencia tan elevada de nódulos tiroideos en la población general , su búsqueda indiscriminada podría llevar a incertidumbre y ansiedad, disminución de la calidad de vida y tratamientos quirúrgicos agresivos e innecesarios en un porcentaje no despreciable de la población.
Por eso, es muy importante no realizar ecografías cervicales si no están justificadas ni tampoco realizar punciones de forma indiscriminada de todos los nódulos tiroideos que se detecten. Por ejemplo, no hay que hacer una ecografía tiroidea ante una persona con hipotiroidismo o con molestias inespecíficas de garganta/cervicales si no se aprecia nodularidad por palpación. Aunque resulte un poco difícil de entender, no siempre hacer más pruebas es realmente mejor.
Cuando es necesario tratar un nódulo tiroideo o varios, en general se derivan en nuestro centro al servicio de ORL para intervención quirúrgica, donde existe un equipo con amplia experiencia. Algunos nódulos benignos que producen signos compresivos se pueden tratar en nuestro centro mediante ablación por radiofrecuencia, realizada por los radiólogos.
Para decidir sobre el tratamiento inicial o a lo largo de la evolución, en casos de cáncer de tiroides , especialmente los más complejos , contamos en el HUCA con un Comité Multidisciplinar de Cáncer de Tiroides, para trabajar de forma coordinada entre las distintas especialidades implicadas : además de endocrinología y ORL, participan medicina nuclear, radiología, anatomía patológica, oncología médica, oncología radioterápica, pediatría, análisis clínicos…existiendo profesionales con especial experiencia y dedicación en este campo.



